«Argumentamos, no gritamos» es más que un lema. Es la forma en que entrenamos. Estos son cinco hábitos que practicamos y que sirven fuera del debate.
1. Resume lo que dijo el otro antes de responder
Si puedes explicar su argumento mejor que él, ya estás listo para rebatirlo. Y la otra persona se siente escuchada.
2. Ataca la idea, nunca a la persona
En un torneo, un ataque personal te cuesta puntos. Fuera de él, te cuesta la conversación.
3. Cambia el volumen por evidencia
Un dato bien elegido convence más que una frase dicha más fuerte.
4. Acepta un buen punto
Reconocer lo que el otro tiene bien y explicar por qué tu postura sigue pesando más es una de las jugadas más fuertes del debate.
5. Cierra con lo que importa
Al final nadie recuerda diez argumentos. Recuerda el que lo cambió todo. Dilo claro y termina.
Pedir la palabra, escuchar y responder con razones. Eso es ZEDAL.


